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DIOS SANA HOY IGUAL QUE SIEMPRE

     
 

  El Rvdo. Juan Wesley, al comentar las enseñanzas de Stg._5:14-15, dice en las páginas brillantes de su libro titulado "Notas relativas al Nuevo Testamento," lo siguiente: "Este don único y visible que Dios confió a los Apóstoles; (Mr._6:13) continuó en la iglesia mucho después que otros dones milagrosos desaparecieran de ella. En realidad nos parece que estuviera destinado a continuar para siempre, pues Santiago instruye a los ancianos - los únicos que tenían dones o los que más tenían - para que lo administraran. Este don era la única medicina de la Iglesia Cristiana, hasta que se perdió por la incredulidad... "Y la oración de fe sanará al enfermo..." Lo sanará de su enfermedad, y si algún pecado fuera el motivo de su enfermedad, se le perdonará. El Rvdo. Juan Wesley anotó en su Diario no menos de doscientos cuarenta casos de sanidad divina en relación con su ministerio. Si este don divino se perdió por la incredulidad, es razonable esperar que solamente sea restituido por la fe.

            Desde la época de los Apóstoles hasta nuestros días han existido personas que han confiado implícitamente en el Señor Jesús para la sanidad de sus cuerpos, y allí donde ha habido fe, se han operado milagros en el nombre del Señor Jesús, semejantes a los que se registran en las páginas sagradas del Nuevo Testamento.

            Hacia fines del siglo pasado unos cuarenta creyentes, cual iluminarias en la noche, predicaron y atestiguaron con respecto a la gracia sanadora del señor Jesucristo, pero no fue sino hasta después del derramamiento del Espíritu Santo en este siglo que el número de testigos fue lo suficientemente grande como para atraer la atención del público en general. Durante el decenio pasado la sanidad divina ocupó un lugar de preponderancia, y por cada uno que creía en dicha doctrina hace medio siglo, son miles los que creen en ella en la actualidad.

            Los creyentes pentecostales aceptan por unanimidad la doctrina de la sanidad divina y casi todos ellos la han experimentado y muchos que no son pentecostales creen sin embargo en la sanidad divina de los enfermos mediante la oración de fe, y se suscribirán sin vacilación a las siguientes proposiciones:

1.         La enfermedad y la muerte han descendido sobre la familia humana debido al pecado. "De consiguiente, vino la reconciliación por uno, por tanto como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." Rm._5:12.

2.         Ni la enfermedad ni la muerte son bendiciones sino maldiciones permitidas por Dios sobre el hombre a consecuencia del pecado y la desobediencia. "Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos., y dieres oídos a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de la que envié a los Egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu Sanador." Ex._15:26. (Véase también Dt._28:15-68.

3.         No es Dios, sino el diablo, el autor de la enfermedad y la muerte, mas Dios es el Autor y Dador de la vida y la salud, y el Señor Jesús vino para destruir las obras del diablo. Esto queda demostrado en el libro de Job y en otros muchos pasajes bíblicos. Por ejemplo: "Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él." Hch._10:38.

            "Y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la Gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él. Lc_13:11-17. "Así que, por cuanto los hijos. Participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre." Heb_2:14-15. "El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto Apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo." 1Jn._3:8.

4.         Cristo fue hecho maldición por nosotros, a fin de que quedáramos liberados de la maldición del pecado. "Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los Gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu." Gál._3:10-14.

5.         En la expiación se establece una estipulación amplia para nuestra sanidad física, como así también para nuestra liberación de la culpabilidad, penalidad y poder del pecado. "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados." Isa_53:4-5. "Quién llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados." 1Pe_2:24.

6.         Los beneficios de la expiación se obtienen únicamente por la fe, y se le otorgan al creyente sólo cuando éste se Apropia de ellos por la fe. En Mr._10:51 el señor hace la siguiente pregunta: ¿Qué quieres que te haga?" Y asimismo expresa: "Conforme a vuestra fe os sea hecho." Mt._9:29.

7.         La sanidad divina es parte integral del evangelio. "El Espíritu de Señor está sobre mí; por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor." Lc_4:18-19. "Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia." Mt._10:7-8. “Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios."  Lc_10:9. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén."  Mr._16:15-20.

8.         Dios quiere sanar a todos los enfermos, pues se nos dice que tanto el Señor Jesús como los Apóstoles sanaron a todos aquellos que se les acercaron solicitando la salud. "Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos." Mt._8:16. "Y por la mano de los Apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón... tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aún de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados."  Hch._5:12; Hch._5:15-16.

9.         El Señor Jesucristo encomendó el ministerio de la sanidad primero a los doce, luego a los setenta, más tarde a toda la iglesia y finalmente a cada creyente en particular. Lea los textos mencionados bajo la proposición número siete. He aquí otro pasaje: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo." Jn._14:12-13.

10.       Las últimas palabras del Señor Jesús, antes de ascender al cielo, de acuerdo a Mr._16:18, constituyen una promesa permanente relativa a su poder sanador. Dice así: "Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán." Según las instrucciones finales dadas a los creyentes por intermedio de Stg._5:14, éstos deben, cuando son atacados por la enfermedad, llamar. "a los ancianos de la iglesia," quienes deben ungirlos y orar por ellos. Luego añade la hermosa promesa que dice: "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo Levantará."
11.       Ningún hombre, iglesia, rey o potentado tiene derecho alguno a abrogar las órdenes del Señor. Ap._22:18-19.

12.       El Señor Jesucristo sana a los enfermos en la actualidad. Toda vez que se cumplan sus mandatos, se manifiestan las obras extraordinarias del Señor Jesús.

            "En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos  andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio." Lc_7:21-22.


            Id, dad las nuevas a Juan. Es decir, proclamemos a todos en General las nuevas relativas a la sanidad.

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